Desacuerdo con todo: Tirria

jueves, 5 de enero de 2017

Tirria

Observando detenidamente (y no tan detenidamente) podemos darnos cuenta de que la mayoría de relaciones humanas son falsas, intrascendentes y simplonas. Con falsas no me refiero a las personas en sí, sino más bien en que se basan en contarse gilipuerteces que no importan a "A" ni a "B".



Yo entablo una conversación hablando de mí y de cualquier gilipollez relacionada conmigo. La otra persona me escucha detenidamente o hace ver que lo hace, para contestar algo que puede que tenga que ver con lo que yo he dicho o puede que no. Igualmente, no importa ni la afirmación ni la respuesta, porque en eso mismo se basa hablar con la gente.



Nunca puedes estar seguro de si a la otra persona le está interesando lo que le estás contando porque aunque te diga que sí, somos todos una panda de jodidos mentirosos que fingimos como algo habitual y normal. Cuando empiezas a plantearte este tipo de cosas es cuando piensas realmente si sirve de algo hablar, participar, esforzarse en escuchar lo que los demás hablan.



Si se supone que no te tiene que importar lo que piensen los demás, y tampoco tienes que pensar en que puedes aburrir o no interesar al receptor de tu mensaje, entonces carece de sentido estar contando tu vida o cualquier cosa. Básicamente porque si no te importa lo que piensen los demás, te importará lo mismo si es para bien o es para mal. En ese caso, puedes prescindir de decir cualquier cosa ya que a efectos prácticos, no hace ninguna falta expresar nada.



Porque en el fondo, nos importa un carajo lo que nos estén contando. Lo único que queremos es dar NUESTRO punto de vista, NUESTRA experiencia, NUESTRO toque. En resumidas cuentas, lo que buscamos de manera subliminal y sutil es llamar la atención.


Me repugna el concepto de llamar la atención. Siempre he sabido que las personas que necesitan llamar la atención de los demás de manera constante sufren de carencias afectivas o de tipo psicológico. Llamar la atención puede consistir en pequeñas cosas como alzar el tono de voz cuando otro está hablando, gritar para tener más razón, intentar salirse siempre con la tuya para salir airoso de una conversación o acusación o cualquier cosa que implique ponerte por encima de los demás.



Y veo personas que se juntan y están bien, entre risas y bromas inocentes. Y luego veo a las mismas personas insultarse, despreciarse de la manera más hiriente que puede existir sin que la otra parte se entere.


Veo personas intentando parecer más ingeniosas y 'guays' de lo que realmente son. Y veo personas preguntándote por cosas que no les importan ni les importarán jamás. Veo fingimiento.


Veo personas hablando de sus insignificantes vidas con un fervor y un empeño brutal, hablando de ellos mismos/as como si fuesen únicos/as e irrepetibles. Cuando no lo son.


Veo personas indignándose por gusto, contando anécdotas enfatizando enfado y fingiendo hartazgo sólo para tener excusa para contar alguna gilipollez que les ha ocurrido y así quedarse tranquilos. Desahogarse.


Veo pobres desgraciados. Veo que nadie se entera de nada y cree enterarse de todo. Veo demasiadas cosas, veo insectos con capacidades motoras humanas intentando gritar: "miradme, no soy uno más."


Veo que más que nunca, me dan asco. Tirria. Nunca he soportado las cosas preparadas, esquematizadas o falsas. Eso es un terrible problema para tener que vivir integrado en una sociedad de pobres imbéciles.



Y por último, veo que tan sólo unos pocos entienden lo que está escrito más arriba y los que creen entenderlo, me decepcionan al darme sus conclusiones.




Miedo y asco para todos, chao.




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