Desacuerdo con todo: Sin título

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Sin título

El tiempo vuela y no sabes ni por qué. Nos inventamos el tiempo como excusa para organizar nuestra pasajera existencia en este mundo, la cual se centra en estructurarse una vida que cada uno encauza como cree más oportuno o en su defecto, como puede.


Lo que es igual para todos es crecer y desarrollarse. El sprint que inicia la vida cuando te das cuenta de que la mayoría de cosas que había por vivir ya las has vivido, aún siendo joven.


Aún quedando muchas cosas por experimentar y experiencias por vivir, para mí todo pierde mucho el color cuando me doy cuenta de lo pasajeras que son las cosas y las personas y lo crueles que pueden llegar a ser algunos cambios. A veces creo que soy incapaz de vivir siendo consciente de que todo termina por convertirse en polvo en el viento, que todo se termina yendo por el desagüe y que no puedes hacer nada por evitarlo.


Y no es que sea algo malo o algo bueno, es que la vida funciona así. Y eso da puto asco, si me permitís.



Se suele decir que la nostalgia es el reproche del olvido, el perfume de las cosas que has querido y ya se han ido. Estoy en una etapa en la cual se me hace complicado tomar en serio relaciones interpersonales con gente que sé que desaparecerán en un breve lapso de tiempo. La enfermiza obsesión de mirar atrás y ver una vida con cosas mejores y peores que ahora pero sin duda, una inexistencia de preocupación por el paso del tiempo, ya que no lo veías escapar como agua entre las manos.



Así que lo dejo correr todo. Y hasta deja de importarme hacerlo.





Se trata de otra etapa más que es necesario superar para seguir disfrutando de las cosas, aunque a veces termino creyendo que en el fondo me gusta estar así. Soy un amargado de profesión desde hace ya bastante tiempo.



Hace once años me compraba mi primera guitarra. Hace diez años me fumaba mi primer cigarro. Hace nueve, me relacionaba con un abanico extenso de amigos inseparables los cuales rescindieron su contrato de amistad hace ya mucho. Hace ocho tenía la sensación de que todo lo que tenía iba a durar para siempre. Hace siete desperté por un instante para volver a dormirme. Hace seis, conocía a la persona con la que compartiría tres años más. Hace tres años todo se reducía a cenizas para volver a tomar otra forma nueva. Hace dos, perdía la fe para ganarme de malas formas el corazón de los demás, sin aportarme nada.


Suma y sigue, suma y sigue. Vivencia tras vivencia me formulo la misma pregunta :




¿Qué sentido tiene todo esto?




Supongo que todo son experiencias de las cuales debes sacar conclusiones. Conclusiones útiles, a poder ser. Experiencias, personajes y situaciones te pondrán a prueba porque para algo has venido al mundo.



Lo que aún nadie sabe, es para qué.








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