Desacuerdo con todo: Modillas y posturas varias

lunes, 6 de junio de 2016

Modillas y posturas varias

Siento que puedo y debo afirmar que la mayoría de jóvenes de entre 16 y 20 años son más memos, simplones y absurdos a cada generación que pasa. Unas prioridades horriblemente establecidas y una espectacular necesidad de llamar la atención y diferenciarse de los demás termina en un escarnio absoluto, acabando por demostrar que no sólo son exactamente iguales que los demás, sino que no soportan la idea de ser ignorados y pasados por alto, llevándoles a hacer el ridículo día sí y día también.



No me malinterpretéis, yo también he tenido mi etapa de ser imbécil (de hecho, algunas personas me suelen recordar que mi nivel de imbecilidad no sólo se ha mantenido, sino que ahora roza lo insoportable). No obstante, el auge de las redes sociales y la posibilidad de poder expresar todo cuanto desees o necesites con un sólo 'clic' o compartición, hace que aguantar a esos jóvenes sea una tarea insoportable y difícil de asimilar sin querer suicidarse. 



En mi época adolescente prematura (14,15 años) no existían los smartphones. Los móviles servían para llamar (QUÉ COSA TAN LOCA, OYE) y lo único que existía era el Facebook, el cual estaba bastante eclipsado por el Tuenti entre otras mierdas. La única posibilidad de manifestar que eras diferente a los demás era por la vía del lenguaje, y gritar a cuatro vientos "mIrADme, soY EsPeciaL" directamente te convertía en un pobre parásito sediento de atención y frustrado por quién sabe qué. Así que la única manera de destacar era siendo tú, y si tú no destacas porque no vales un centavo debes convivir con ello, y callarte la puñetera boca.



Ahora no, ahora la gente normal y corriente se llena la cabeza de pájaros y de gilipolleces totalmente prescindibles, las cuales hacen que a la medida que evoluciona toda esa generación tengan el coco atiborrado de hashtags, poesías absurdas, viñetas de personas tatuadas besándose complementadas con frases absurdas carentes de todo fundamento y muchas, muchas barbas y aceites para cuidarlas.



Cuidar y aceitar una barba. Os merecéis una visita rápida al patíbulo así como quien no quiere la cosita...




Haciendo honor a mi postura absolutamente reaccionaria y contraria a las enormes bobadas que lleva a la gente de cabeza hoy día, necesito hacer apología del terrible daño que infringen las tendencias y las modas a las generaciones venideras, afirmando con total seguridad que la tontuna profunda termina por reinar en todos y cada uno de los cerebros de los jóvenes imbéciles.




Me resulta súmamente triste que las personas sientan necesidad de identificarse con algo o que se les reconozcan méritos de manera cada vez más prematura. Apenas superan la mayoría de edad y no soportan la idea de estar sobre la media o de confundirse con otra persona. Necesitan ser únicos e irrepetibles, necesitan que se les reconozca que no son del montón, que tienen una serie de cualidades que les hace ser irremplazables y absolutamente necesarios para los demás.




Yo no recuerdo a nadie en mi época post-puberta haciendo y diciendo chorradas del calibre de las que se ven ahora. La diferencia es abismal, ofensiva. No recuerdo a nadie muriéndose por tatuarse algo, no recuerdo a los nazis ortográficos que ahora están tan de moda, que insultan y desacreditan a todo aquel que no ponga todas y cada una de las tildes que hacen falta, como si fuesen inmediatamente superiores por el hecho de cuidar una falsa ortografía que en el fondo, les suda el nabo a tres bandas.


No recuerdo a nadie escribiendo poesías de todo y de nada sin haber vivido ni la mitad de lo que predican. No recuerdo a nadie muerto de ansia por buscar reconocimiento y aceptación a base de likes o gilipolleces misceláneas como ahora. No recuerdo a nadie fardar de leer libros.



Fardar de leer libros. Alardear de haber leído más que el otro. Creo que es una de las cazurradas más grandes de la historia, es como darle la vuelta a un calcetín ; es tan pedante y absurdo que lo hace digno de burro albino.




Por eso he creído que fomentar las modas y las posturas antes de tiempo es absolutamente nocivo para el desarrollo de las personas. Meterle en la cabeza a las personas que son especiales, que cada uno de ellos son únicos e insustituibles los hace estar atados de por vida a demostrar lo que valen, volviéndolas insoportables, insufribles y egocéntricas.




Son tan súmamente bobalicones que cambian sus ideales o posturas al ver que ya no funcionan. Basta con criticar algo que hoy están predicando (teniendo indudablemente más criterio y experiencia) para que mañana lo cambien y se den cuenta de que no estaban en lo cierto, simplemente estaban diciendo tonterías como un buque insignia de grandes.



Ah, claro. Es que en el momento en el que alguien con más oratoria que ellos critica o pone de vuelta y media algo que antes causaba sensación, ese algo deja de tener ningún valor, y se convierte en algo obsoleto y sin poder de convicción. Panda de criajos de mierda.




Para cuando todas esas personas se den cuenta de la cantidad de tiempo que han malgastado tratando de causar sensación y criticando a aquellos que la causan sin pretenderlo, la amargura y el vacío predominarán tanto que no habrá vuelta atrás. Nada de lo que habrán dicho o hecho habrá servido para nada, hasta que lleguen a la conclusión de que sí, realmente eran como todos los demás. Entonces es cuando probarán lo amargo del caramelo que se han comido ; un caramelo hecho de likes, de textos absurdos que a nadie ya interesan y muchos tatuajes de diamantes y estrellas de los que luego reniegas e incluso tapas con prendas.




Eres como todos los demás, pero te has emperrado en ser el número uno en algo a los 20 tacos. Visto desde fuera, es tan ridículo como inútil. Dos individuos son una copia, pero hay una diferencia muy grande entre ellos :



La diferencia entre el uno y el otro, es que uno no ha tenido que gritarlo a los cuatro vientos escribiendo gilipolleces para terminar llegando a la misma conclusión : De que no sirve de nada hacer algo muy bien si luego eres insoportable y nadie quiere estar a tu vera, porque al fin y al cabo, no eres más que una personilla absurda y triste tratando de diferenciarte del resto a marchas forzadas.


 
La intransigencia que has demostrado queriendo posicionarte siempre encima de los demás insultando o desacreditando cosas que ni te incumben ni realmente te importan, sólo la necesitas para subirte la moral y cerciorarte de que tú eres mejor y ellos no.




Me da miedo que algo así abunde tanto últimamente. Paradójicamente, se emperran en ser "ediciones limitadas" de ellos mismos pero todos usando el mismo método : Decir gilipolleces.





¿Soy el único que se ha dado cuenta? No veo demasiadas reflexiones al respecto.












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